Eres la curva de mi parábola,
donde caigo al ver el
lado de afuera de mi cama.
Eres la dulce melodía
que entonan mis labios
al compenetrarme contigo.
Eres la ropa tirada en el suelo
después de un beso acalorado.
Eres todo y me llenas tan poco,
porque es tanto lo que llenas,
que cuando te marchas todo
te lo llevas.
Eres sin muchas palabras nada,
y con muchas ninguno,
porque no hay ninguna
que te contenga.
Eres la melancolía
que se cobija por la noche,
en la que mis párpados
deciden caer.
Eres la nostalgia que entra
por la puerta cuando tu sales
por ella,
la que se instala,
en la sala a fumarse un cigarro,
viendo como te has ido.
Eres el viento que sopla en mi
cabello, cuando te veo marcharte
por la ventana.
Eres todo lo que me haces
sentir cuando estas,
y mayor aún, todo
lo que dejas a tu paso
cuando te marchas.
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