lunes, 25 de agosto de 2008

Pretender

Que el viento no se detenga en mi cara
a la hora de seguir su curso,
puesto que yo nunca me he detenido a girar
mi rostro en el sentido en el que él viaja,
mientras mi cabello revolotea en mis oídos,
mis oídos que se hacen sordos ante aquel sonido.

No pretendas que voltee a ver tu sonrisa
cuando nunca te has detenido a ver la mía,
no pretendas que leas lo que escribes o
escuche lo que dices,
porque cuando mi aliento llegaba a tus oídos
con palabras aparentemente sin sentido,
no podía ser entendido.

Que mis palabras sigan su curso
y no paren ante el primer laberinto
donde reposan los temores,
que un día mi aliento se disperse
y que sin palabras el viento lo aleje
para que pueda reposar en lo más tranquilo
de un recuerdo.

Entonces no pretendas que mis pensamientos
se contraigan y caigan por la culpa,
prefiero esconderlos en el vacío en un disco de vinilo.

No pretendas que te los enseñe,
puesto que los guardare con recelo
juntos con los demás recuerdos,
donde podrán perdurar sin
necesidad de explicar,
y así no dejarlos escapar,
donde el viento no los podrá
rosar y de ningún modo
marchitar.
No dejare que nadie los encuentre,
así no caerán en lo corriente.

Entonces no Pretendas
si no has sabido Valorar.

Porque de ese modo,
prefiero que se pierdan,
sin ningún sentido,
a que caigan en la ignorancia
de no ser entendidos.

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