viernes, 28 de noviembre de 2008

Flor de Papel.......

Hacia ya un tiempo que no me detenía a escribir, hasta que me desperté una madrugada, fijando la mirada al techo, pero sin poder ver nada, solo lo que pasa por la mente, al mismo tiempo que me decía lo que deseo y lo que jamás me atreveré a decir.

Como esperar la llamada de alguien que conociste porque se te sentó al lado, mientras rompía el hielo diciendo "que clima tan loco, ¿no crees?", y terminas hablando de las cosas más sin sentido que se pueden articular, para terminar intercambiando números al cual nunca llamaras, ni escribirás. Entonces te llaman una noche a las tres de la mañana, justo después de que una extraña sensación te hace abrir los ojos del sueño que nunca lograste conciliar. Suena el celular, pero no lo escuchas, y vuelve a sonar y lo tomas entre las manos mientras tarareas el repique, no te fijas en el número un contestas.

-Alo!!!

-Hola, ¿como estas?

-Bien!!!...pero ¿quién es?.

-El chico del clima y de la medicina de sabor.

-Hola!!!!....que tal, que sorpresa, justo me acabo de despertar.

-¿Si verdad?.........¿En que piensas?.

-En nada, más bien en lo que puedo pensar.

-Que bueno, porque quería saber en que pensabas para ver si así se me ocurría algo.

-Me da gusto que estemos igual!!!!!....jajajaja

-A mi también señorita!!!... me hubiese gustado saber el color de la flor que te imaginas en tu cabeza cuando dije flor y de que tipo.

-Si..!!! hasta que no dijiste flor no pensé en una gerbera de color naranja.

-Ahora ya lo se, gracias y buenas noches señorita!!!.

-Gracias a ti hombre del clima, la medicina de sabor y las flores de colores.

Y así de simple, como la llamada de un extraño, te hace volver en si. Alguien que te llama solo para saber el color de lo que piensas. Pero esto no pasa en la vida, aunque solo en mi cabeza.

Pero un día vas por la calle y de repente te lo tropiezas, y el inmediatamente te muestra una gerbera de color naranja, que acaba de sacar de la cartera, pero en un papel dibujada; y dice:

- Tenía la esperanza de volverte a ver, y una flor de verdad se marchitaría mientras que en un papel se conservaría.

Así que como ambos no tienen cosas mas importantes que hacer, caminan uno al lado del otro,
-La chica que soñaba correr a lo lejos y con el viento escribía lo que pensaba y el chico que corría detrás de ella recogiendo los versos que dejaba-, sin que se rompa el hilo de la conversación y terminan acostándose, en la grama uno al lado del otro mientras observan el cielo y el chico que corría detrás de ella recogiendo los versos que dejaba, pregunta:

- ¿Ves algo?.

Y antes de que te de tiempo de responder continua diciendo:

-Porque yo no, y pues quería saber si veías algo, para así yo fijarme en ello, porque no soy bueno para estas cosas.

Mientras te ríes por dentro lo respondes:

- Yo tampoco.

Y así con una flor de papel, el extraño paso a ser conocido, mientras durante horas se cuentan anécdotas vergonzosas. Para no saber si lo veras de nuevo y si te llamara otra vez.

Pero esas cosas solo pasan en mi cabeza, no hay nadie que te llegue de esa forma, y si lo hay nunca te encuentra para hacerlo. Pasa y pasa el tiempo y a la edad de 30 años ese tipo de cosas se vuelven ridículas, pero que tiene de malo tener la esperanza de que pasara.

Aunque a veces es mejor ni imaginar, porque así uno no se molesta en esperar algo que no pasara.